Blog de Juan Ruitiña

Hola, me llamo Juan Ruitiña.
Me interesa el diseño ético y algunas otras cosas.

Cómo hacer boicot a Amazon

Amazon es omnipresente, es rápido, es transparente. La mayor parte de su complejidad —especialmente la logística— está oculta tras su interfaz. Comprar en Amazon es tan fácil que se ha vuelto un hábito, y ya de paso nos hemos olvidado de que hay muchas cosas que pueden comprarse en otros lados de forma más barata y más rápida, además de más éticamente.

Este 2020 me he propuesto no comprar productos ni servicios de Amazon. Esta es una guía con algunos truquillos para conseguirlo, al menos viviendo en España. Iré actualizando la lista conforme vaya descubriendo alguno más. Un avance: no es tan difícil como sería boicotear otras empresas como Google. En más de una ocasión sale incluso más barato.

Libros físicos

  • Libros en español: tiendas online de Fnac, El Corte Inglés, Casa del Libro. Muchas ofrecen recogida en tienda. Y no nos olvidemos de las librerías de barrio: Todos tus libros puede ser útil para encontrarlas.
  • Libros en inglés: hace unas semanas descubrí Hive.co.uk, una librería online británica. Los gastos de envío son elevados y por cada libro, pero puede llegar a salir más barato con gastos que en Amazon sin ellos. También algunas librerías españolas, como La Central, tienen un buen catálogo en inglés.

Alternativa a Kindle: Kobo

Los lectores electrónicos Rakuten Kobo son similares a los Kindle en forma y en precio, con alguna funcionalidad adicional, como la integración con Pocket para leer artículos guardados.

En cuanto al catálogo, el de Kobo no es tan extenso como el de Amazon, pero es razonable, también respecto a títulos no españoles. Y hay algo más. Kindle no es compatible con el formato estándar de ebooks, EPUB. Kobo sí. Además de comprar tus libros en el catálogo de Kobo, puedes incorporar otros de muchas otras tiendas (por ejemplo, Casa del Libro, Fnac, Hive.co.uk) haciendo uso de Adobe Digital Editions. En España, puedes además sacar libros electrónicos de la red de bibliotecas públicas mediante eBiblio. (Curiosidad: en Estados Unidos, los Kobo son compatibles con OverDrive, el eBiblio de allá y que es propiedad también de Rakuten)

Tecnología

Es cierto: hay fabricantes, especialmente de accesorios, que solo venden en España a través del marketplace de Amazon (por ejemplo, Anker). Pero MediaMarkt, Fnac (que también tiene marketplace) y PCComponentes son buenas opciones para comprar el aparatito que buscas.

Ventajas de Amazon Prime

Sobre el envío gratis

A imitación de Amazon Prime, Fnac, El Corte Inglés o PCComponentes tienen ya sus tarifas planas para envíos. A mí me sale a cuenta ser socio de Fnac, cuya membresía es además especialmente barata (15 euros por 2 años), pero a ti quizá te convenga más otra… ¡o ninguna! Tienes los 35€ que cuesta Amazon Prime por amortizar.

Hay otra alternativa: haciendo de la necesidad virtud, he descubierto que muchas veces es más fácil recoger las compras en tienda. Es más rápido, más barato y más ecológico, y muchas tiendas online tienen esa opción (es el caso de las tres de arriba).

Alternativa a Amazon Prime Now: Día

Quienes vivimos en Madrid y Barcelona lo sabemos: el supermercado online de Amazon funciona muy bien. Pero hay alternativas también. El supermercado online del Día es bastante completo y los gastos de envío son gratuitos a partir de 50 euros de compra (no muy lejos de los 40 de Amazon). Eso sí, solo vende alimentación, cosmética y droguería (como cualquier supermercado, en definitiva) y los horarios son más limitados, pero igualmente se puede elegir en franjas de dos horas. Hay muchas otras opciones, pero con gastos de envío más elevados. (Porfi, evita Lola Market, los repartidores son falsos autónomos al estilo de Deliveroo y Glovo)

Es una obviedad, pero si lo que te preocupa no es tanto ahorrar tiempo como evitar el esfuerzo (con la leche, agua, etc.), también puedes investigar en qué supermercados cercanos puedes hacer envío a domicilio sin coste o barato. El mismo Dia hace envío a domicilio por 3 euros.

Amazon Web Services

En los últimos años, uno de los negocios de Amazon ha superado los beneficios de todos los demás: sus servicios de computación en la nube. Amazon Web Services es la infraestructura sobre la que se asientan infinidad de servicios que utilizamos todos los días.

Es muy difícil boicotear Amazon Web Services cuando usamos internet, pero, si tu trabajo es desarrollar páginas y aplicaciones web, sí puedes tomar la decisión de recurrir a otros proveedores. Microsoft Azure y Google Cloud ofrecen servicios similares. También hay infinidad de proveedores más pequeños, centrados en este negocio e igualmente reconocidos, como DigitalOcean o Linode.

Por qué boicotear a Amazon

Amazon es una gran empresa con grandes ingresos que ha hecho fortuna dando un buen servicio al cliente, pero a veces a costa de todo lo demás.

Hay historias de terror sobre las condiciones de trabajo en los centros logísticos de Amazon por todo el mundo. Rotación endemoniada, penalizaciones por ir al baño, presiones para trabajar enfermo o con lesiones, prácticas antisindicales. En la huelga en el almacén de San Fernando del Henares en 2018, Amazon pidió a la Policía Nacional que vigilara que sus empleados acudían a trabajar.

Amazon lleva a cabo prácticas anticompetitivas. Su colosal tamaño le permite vender por debajo del coste para liderar nuevos mercados, pero además posee un marketplace en el que está compitiendo con sus propios clientes (empresas a las que provee, entre otros, servicios logísticos). Incluso puede utilizar la información que tiene de estas terceras empresas en su propio beneficio. Aquí una lectura al respecto de la jurista Lina Khan. También elude impuestos por cantidades mil millonarias como tantas otras megacorporaciones. Y también obtiene grandes cantidades de información privada y monitoriza cada vez que tocas tu Kindle.

Al margen de lo bien o mal que haga Amazon las cosas, es problemático que una empresa así concentre tanta cuota de mercado (¡y en tantos mercados!). También ocurre con Google, Facebook y otras empresas que explotan el efecto de red. Esto reduce la competitividad en los mercados y las opciones de los consumidores, y destruye empleo. Apoyar a otras empresas, aunque no sean pequeñas (no lo son Fnac o Dia, lo sé), es una manera de repartir ese poder.

Por último, hay también algunos problemas relacionados, no tanto con Amazon, sino con comprar por internet. Es contaminante. El envío a domicilio genera emisiones. El embalaje genera residuos (a veces, en el caso de Amazon, más de los que nos llegan a casa). Las tiendas online nos facilitan un consumo impulsivo con fiestas ficticias (Black Friday, Cyber Monday, el día del soltero, Prime Day, Día sin IVA). El éxito de Amazon radica en eliminar toda la fricción posible a la hora de comprar por internet. Añadir fricción al proceso de compra, bien por el precio o por la rapidez y facilidad con la que te llega a casa, puede ayudar a consumir de forma más responsable.

Mi boicot es laxo, es más un ejercicio que otra cosa. Si necesito algo de forma urgente o que solo está disponible en Amazon, seguramente lo compre igualmente. Pero me apetece distribuir mi gasto entre más empresas y que lo tienen más difícil.


¿Tienes alguna sugerencia? ¿Has visto algo incorrecto? Escríbeme.

Eficacia japonesa

Hace apenas un mes tuve el enorme privilegio de visitar Japón. España y Japón tienen algunos parecidos amables: los dos países son líderes en esperanza de vida, seguridad y consumo de pescado. Después tienen algunas diferencias importantes. La tasa de desempleo en España lleva ya años siendo unas 6 veces superior a la nipona. Japón, por contra, está muy por detrás en igualdad de género. Según el World Economic Forum, España es el país número 29 (de 149 países) con menor brecha de género. Japón se encuentra en el puesto 110.

10.000 kilómetros separan Tokio de Madrid. Y, pese a todo, Japón se siente familiar. A veces viajar te lleva a mundos muy diferentes, pero allí sentí estar en una suerte de universo paralelo. Me es fácil imaginarme mi vida con konbinis a la vuelta de la esquina y váteres futuristas. Por supuesto, los viajes son una ficción. Uno no padece las rigideces de la sociedad japonesa, las discriminaciones o la agotadora cultura del trabajo cuando es un turista occidental.

Pero hay mucho de lo que aprender. A veces pienso que, especialmente tras la crisis, en España (¿y Occidente?) nos hemos acostumbrado a que las cosas funcionen de aquella manera. No nos hemos recuperado de los recortes. Sin embargo, en el Japón que lleva 30 años sin crecer parece anteponerse la eficacia a la eficiencia. Los trenes pasan con frecuencias obscenas aunque estén medio vacíos (imagínate que no fuera problemático comprar un billete para un AVE o Alvia cinco minutos antes de que saliera). Hay personas contratadas para regular la entrada y la salida de coches de los parkings; konbinis abiertos 24 horas a gogó; aseos públicos por todas partes, generalmente limpios como una patena.

La productividad japonesa es la más baja del G7 y menor que la media de la OCDE, y hay quien culpa al omotenashi, una concepción de la hospitalidad, para nuestros estándares desmedida, por la cual ninguna labor es prescindible si sirve para hacer la vida agradable a un huésped (o cliente, o usuario, o dar bien un servicio). Si hace falta contratar a personas para que las cosas funcionen bien, se contratan. Japón se abrió al mundo y al capitalismo con tanto entusiasmo como éxito, pero los valores no cambian tan rápidamente.

Pero también se ve esta eficacia en esa manera de innovar: desde la sofisticada señalética hasta las mil y una funcionalidades de una tapa de inodoro, parece intuirse un cierto inconformismo respecto a cómo funciona aquello que les rodea. Más información o comodidad no son imprescindibles, pero son suficientemente útiles o deseables como para tenerlas en cuenta. Hay mucho indeseable de la cultura japonesa, pero esta voluntad de hacer las cosas bien, por decirlo de alguna manera, no es una de ellas.

Jardín de la villa imperial de Katsura, en Kioto
Off-topic pero no demasiado. Los jardines japoneses son tan sublimes como frágiles. El mimo de las manos casi invisibles que los cuidan me hace pensar en el omotenashi.

Mujeres mineras

Mientras investigaba hace unos años sobre la minería del carbón en Asturias, aprendí algunas cosas interesantes sobre el papel de las mujeres, fueran o no trabajadoras. Este es un extracto ligeramente modificado de mi trabajo de fin de grado, que está disponible al completo aquí.

Barreras de entrada

Aunque la minería es un sector históricamente dominado por los hombres, las mujeres han participado en diversas labores relacionadas desde los comienzos. Tras el veto entre los años 50 y 80, las mujeres han vuelto al sector, aunque su participación es minoritaria. A mediados de los 80, la empresa quiso reintroducir la mano de obra femenina en la cadena de producción, y en 1984 las ocho primeras participaban en las pruebas de selección, las cuales, aun estando destinadas a los puestos en el interior de la mina —en igualdad de condiciones con los hombres—, solo les permitieron trabajar en puestos de exterior. Dos de esas mujeres acudieron sin éxito a los tribunales: por aquel entonces, estaba prohibido “el empleo femenino en trabajos subterráneos de minería”, según recogía la Carta Social Europea adoptada en 1961 y ratificada por España en 1980. Así fue hasta 1996, año en el que fue revisada por el Consejo de Europa, si bien el Tribunal Constitucional ya se había pronunciado en 1992 al respecto. A partir de entonces, solo se restringe el trabajo en la mina durante el embarazo.

Pero la lucha de estas dos mujeres no terminó ahí. Su incorporación en 1986 fue acompañada del rechazo de los demás trabajadores y sus representantes sindicales, hasta el punto de llegar a convocar una huelga parcial y manifestaciones en su contra. Los medios recogían declaraciones de algún trabajador que se oponía a la incorporación dado que los maridos de ambas ya trabajaban y había muchos desempleados en las comarcas, a lo que una de ellas respondió que renunciaría a su puesto si las demás mujeres de mineros que trabajaban hacían lo propio.

En los años sucesivos más mujeres pasaron a formar parte de la plantilla de la empresa, también desempeñando por fin trabajos en el interior de la mina. En 2013, trabajaban en Hunosa 199 mujeres, un 12% de la plantilla. Además, han entrado por fin a la mina: en 2011, eran ya más las mujeres que trabajaban en el interior (127) que las que lo hacían en puestos de exterior (85). El último hito al respecto fue la designación de María Teresa Mallada como presidenta de Hunosa, en el año 2012, convirtiéndose en la primera mujer al frente de la empresa pública.

Distribución de la renta y conciliación laboral

No existen datos públicos sobre los salarios de los empleados de Hunosa, pero sí podemos evaluar las estadísticas sobre pensiones. Si atendemos a los pensionistas en el Régimen Especial de la Minería del Carbón, de los 20.683 jubilados asturianos en ese régimen, tan solo 223 eran mujeres: un mínimo 1,1% del total.

En cuanto al importe de las pensiones, se percibe también un severo desajuste: mientras que la pensión media se situó en los 2.120,70 euros para los hombres, en el caso de las mujeres se quedó en 1.608,73 euros, un 24% menos. No obstante, es necesario realizar dos importantes matizaciones: por un lado, de las pocas mujeres que han trabajado en el sector minero en las últimas décadas, aún menos lo han hecho en el interior de la mina —los puestos mejor pagados—, y por tanto pueden haber cotizado en media menos que los hombres; pero, por el otro, se puede observar que, con la salvedad del seguro obligatorio de vejez, es precisamente en el régimen de la minería donde se aprecia la menor brecha entre hombres y mujeres. Así, ese 24% no es tan grave si se compara con la pensión un 37% menor de las mujeres en el régimen general o el 52% de media.

Pero la actividad minera tiene una dimensión de género que va más allá de la propia participación de las mujeres en el sector de forma directa. Precisamente la pequeña participación puede provocar un reparto desigual de la renta entre ambos géneros, algo constatable de forma empírica. La conciliación familiar es también difícil en un sector en el que se trabaja en tres turnos, incluido el nocturno. Hunosa fue la última empresa del SEPI en adoptar un plan de igualdad de género, en 2016. Ante a los relativamente altos salarios que se pagan hoy en la minería, que pueden ser suficientes para sostener la economía doméstica y que estadísticamente están en manos masculinas, las mujeres pierden aún más incentivos para trabajar fuera del hogar. Esto tiene evidentes implicaciones en cuanto a distribución de la renta, en especial a largo plazo, al incidir muy negativamente en la posterior pensión. De hecho, la discriminación de género es uno de los factores que repercuten negativamente en las perspectivas de futuro de las regiones industriales en declive, dado su impacto negativo en la igualdad de oportunidades.